Centro Nacional de Comunicación Social AC

Comunicación para la defensa de los derechos humanos

Notas Cencos

Cencos, 50 años de subversión

martes, junio 24, 2014







Por Redacción Cencos

 

La herencia de la tía María Elisa Icaza y la búsqueda de la justicia social de una pareja, dio como resultado la creación del Centro Nacional de Comunicación Social AC conocido como Cencos.

 

Lugar donde cientos de movimientos y organizaciones sociales han tenido un espacio para denunciar lo que acontece en sus comunidades o regiones.

 

Campesinos, estudiantes, trabajadores, organizaciones de la sociedad civil. Uno tras otro han desfilado por los pasillos de la casa ubicada en Medellín 33 de la colonia Roma para dar una conferencia de prensa, hacer un boletín y hasta conseguir alojamiento temporal.

 

En un inicio ligados a la iglesia católica y al Movimiento Familiar Cristiano (MFC), la pareja conformada por José Álvarez Icaza y Luz María Longoria defendieron desde su trinchera los derechos humanos y en específico, el derecho a comunicarse y a ser escuchados.

 

Fue el 23 de junio de 1964 cuando Luzma y Pepe, como los llaman los amigos, crearon Cencos.

 

El objetivo inicial era difundir la información eclesiástica en los medios de comunicación, con el tiempo, se convirtió en una alternativa a los nulos espacios que tenían las OSC para hacer llevar sus mensajes al público.

 

“¿Por qué abrir el espacio a las organizaciones? Porque estábamos en la búsqueda de la justicia social y si éramos un centro de comunicación social, teníamos que darle voz a los que la necesitaban. Como decía mi esposo, no solo íbamos a hablar de la fiesta de tal parroquia, teníamos que hablar de las necesidades de la gente”, asegura Luz María mientras acomoda su saco café perfectamente planchado.

 

El rompimiento con la iglesia se dio tras el movimiento estudiantil de 1968 y fue de común acuerdo, según lo declarado por el ahora fallecido José Álvarez Icaza en 1999.

 

“La ruptura de Cencos con los obispos se dio en un momento de feliz acuerdo de unos y otros, los obispos no querían que los comprometieran, los obispos son muy prudentes; yo tenía muchísimas ganas de comprometerlos. Entonces, de común acuerdo, llegamos a la conclusión de que mejor cada quien seguía su camino”, dijo Álvarez Icaza en aquél momento.

 

Pero la herencia de la tía se acabó y las familias que antes apoyaban económicamente a Cencos se retiraron por la línea que estaba siguiendo el centro.

 

En ocasiones algunas fundaciones internacionales donaban dinero para el proyecto, pero realmente fue la familia Álvarez Icaza Longoria la que lo financió.

 

“A los empresarios mexicanos y la gente de alto nivel social ya no le interesaba que nosotros promoviéramos a los pobres, a los campesinos y a los negros”, comenta Luzma sarcásticamente.

 

El centro, nunca ha buscado un reconocimiento público y según Longoria el propio gobierno se ha encargado de restarle importancia a su trabajo, aún así, las organizaciones de la sociedad civil han encontrado en él una opción donde antes no había nada.

 

La presión gubernamental ha sido más fuerte en algunos momentos, en 1977, por ejemplo, el general Arturo Durazo ordenó un allanamiento a las instalaciones de la colonia Roma y se llevaron todos los archivos, dicho por Luz María, a consecuencia del apoyo al Movimiento Sandinista de Nicaragua.

 

“En dos camiones de la policía cargaron con todos los documentos, también tuvieron que cargar las cientos de cajas que tenían en latín todos los documentos del Concilio Vaticano”, recuerda Emilio Álvarez Icaza, hijo de la pareja y actual Presidente del Consejo de Cencos.

 

Luego vino el apoyo al movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y José Álvarez Icaza escribió al respecto: “Como muchísimos otros mexicanos me pronuncio pública y claramente a favor de la causa de los más pobres hermanos de mi país, los indígenas. Por supuesto que condeno la violencia, pero sobre todo la violencia institucional y estructural que entre otras cosas, generó ahora la respuesta violenta de la rebelión popular en Chiapas y que podría extenderse a otras regiones del país en semejantes condiciones. Lucharé cuanto pueda porque algún día en México tengamos ‘urnas’ y no ‘armas’, aunque esto no parezca tan sencillo como sólo cambiar dos letras. Porque nuestra soberanía sea respetada contra cualquier osado enemigo. Porque se respeten los derechos humanos de los militantes de ambos lados y se proteja a las inermes poblaciones civiles”.

 

Desde hace 50 años, el Centro Nacional de Comunicación Social AC cumple con un papel fundamental para difundir los problemas sociales y así fortalecer la democracia en México.

 

“Cencos es y seguirá siendo subversivo porque ahí se dice la verdad y en ocasiones eso es tildado de subversivo”, finalizó Longoria.





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