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El derecho a la educación en México a la luz de la adición del nivel medio superior en la Constitución
Boletín de Prensa
OPSDH
Diversos instrumentos internacionales, de los que la mayoría de países son signatarios, señalan las obligaciones específicas en torno a la acción del Estado respecto de garantizar el Derecho a la Educación; adicionalmente, existen ordenamientos nacionales y políticas de gobierno, sumadas a planes y proyectos en diferentes niveles territoriales que insisten sobre esa cuestión, sin embargo, prevalecen heterogeneidades entre los niveles de educación primaria, secundaria, media superior y superior en cuanto a su efectiva realización del derecho. En ese sentido, algunos Estados podrían parecer negligentes en el cumplimiento de sus obligaciones con respecto a dicho derecho, dado que en algunos ostentan significativas tasas de analfabetismo[1]; además de que éstas se incrementan en la medida en que el nivel de escolaridad obligatoria se eleva. Sin embargo, existen matices entre datos y las perspectivas en torno al Derecho a la Educación en cada país.
El nuestro no es la excepción a lo antes mencionado, si bien el gobierno mexicano ha realizado acciones específicas en torno a la realización del derecho a la educación desde la perspectiva de la progresividad, persisten las discrepancias en la composición etaria de la población, por lo que es importante distinguir entre las acciones que están referidas a los cambios en la estructura jurídica y las de política pública, ya que es principalmente en las últimas en donde radica la persistente desigualdad del nivel educativo entre la población, la cual es mucho más evidente conforme el grado de escolaridad se incrementa.
El 9 de febrero de este año se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma a los artículos 3° y 31° constitucionales que incorpora la obligatoriedad de la educación media superior en la impartición de la educación por parte del Estado. Asimismo, destaca que también es obligación los propios mexicanos “hacer que sus hijos o pupilos concurran a las escuelas públicas o privadas, para obtener la educación preescolar, primaria y secundaria, y reciban la militar, en los términos que establezca la ley...” lo cual refiere que es responsabilidad del Estado proporcionarla, aunque también se releva al papel de los padres, tutores o familiares para que este proceso sea efectuado con éxito.
A pesar de las modificaciones a la ley y la existencia de diversos programas de educación básica, la educación media superior se podría considerar uno de los niveles en donde es más evidente el grado de desigualdad en la realización del derecho, esto en lo referente a las cuatro dimensiones del mismo en cuanto a disponibilidad, accesibilidad, calidad y adaptabilidad; aunque recientemente se podría hablar de cierta evolución pues algunos datos indican un incremento en la matrícula de un 42% [2] en la última década.
Si bien existe un incremento en la matrícula escolar a nivel medio superior, se puede argumentar que ese dato debe apreciarse desde una perspectiva más amplia ya que no toda la población joven finaliza la educación secundaria. De acuerdo con la ENIGH, en 2010 el 71% de los jóvenes de 15 a 17 años concluyó dicho nivel educativo, 26% contaba con jóvenes de 18 a 20, 41% tenía como escolaridad máxima la secundaria, mientras que entre los de 21 a 29, [3] esto era cierto para 34%. En estos dos grupos, los porcentajes sin educación básica completa y sin instrucción se aproximaron a 18 y 23%, respectivamente.
Esos porcentajes, sirven como referencia para establecer que respecto de la educación media superior, tan sólo el 2% de la población joven de 15 a 17 años se encontraba cursando el bachillerato o profesional técnico, 40.7% de edades entre 18 a 20 y 28.1% de entre 21 a 29 ; es decir, aún existe un 29.2 de jóvenes de entre 15 a 29 años que se no forman parte de la educación media superior .[4]
Además, las brechas educativas entre los jóvenes también están asociadas con el ingreso, la pobreza del hogar y la participación laboral intensiva, aún cuando la constitución refiera a cierto grado de corresponsabilidad de parte de la familia. Así, mientras que sólo poco más de la mitad de los jóvenes de 15 a 17 años que habitan en hogares del quintil más pobre completó la secundaria, en el segundo quintil lo hizo casi 68% y en el más rico, 84%. La diferencia porcentual entre los que viven en situación de pobreza alimentaria y cuentan con el antecedente para cursar la educación media superior y sus similares no pobres, es de casi 30 puntos.
De acuerdo con el Informe 2010-2011 del INEE cuya temática se centró en la Educación Media Superior en México, para “los jóvenes de mayor edad, las desigualdades en el avance escolar no se reflejan respecto de la secundaria completa sino hasta fases educativas posteriores (media superior y superior). Así, mientras que 21% de los jóvenes rurales de 18 a 20 años cuenta con educación media superior, 42% de sus pares urbanos tiene esa misma escolaridad. Entre los jóvenes de 21 a 29 años que residen en hogares del quintil más pobre, menos de 2% ha completado la educación superior, pero esto es cierto para 41% de quienes habitan los hogares más ricos”.
Otro indicador de gran relevancia en cuanto a las desigualdades a nivel de la educación media superior y su relación con otros derechos, es el de los jóvenes que ni estudian, ni trabajan (NiNi). Se calcula que en el primer trimestre de 2012 señala que 17 de cada 100 de los jóvenes de entre 14 y 19 años se encuentran en esa condición, es decir 17.3% del total de la población encuestada. En los hombres de esta edad este porcentaje es del 11%, mientras que en las mujeres es del 23.8%. [6]
Lo anterior demuestra que no sólo no se está garantizando el derecho a la educación a un grupo importante de jóvenes, sino que esta situación condiciona la posibilidad de la realización de otros derechos, si consideramos que la educación es una vía para promover la justicia y la equidad entre la población, por lo que la deuda del Estado con los jóvenes en ese sentido se incrementa en lugar de revertirse.
Desde esa perspectiva valdría la pena cuestionarse sobre el hecho de que este núcleo de la población que actualmente está siendo marginado, forma parte de las generaciones que han crecido bajo las políticas de universalización de la educación básica y de la expansión de coberturas en ese nivel, de manera que la pregunta obligada es qué es lo que realmente sucede en términos de garantías del derecho a la educación, en lugar de ser enunciativos y formar parte de los discursos oficiales; ya que la promoción del enfoque de universalidad de la educación básica enfocado a la expansión de la red escolar y la incorporación de mayores volúmenes de población a las aulas se ha puesto en marcha sin considerar que ello impone presiones en términos de los recursos económicos y humanos que se requieren a la larga para dar seguimiento al avance de los alumnos en niveles posteriores, más allá de la posibilidad de deserción que pueda existir.
Podría decirse que los retos y expectativas en torno a la educación, en general, y a la educación media superior, en particular, exigen talento e imaginación, sobre todo considerando que la realización del Derecho a la Educación comprende varias áreas además de las tocadas en esta reflexión. Para que México cumpla con la obligación de proporcionar las condiciones necesarias para que la población realice este derecho y a su vez pueda competir en los nuevos espacios económicos es urgente dar atención a la formación de recursos humanos, al desarrollo científico y tecnológico y la acumulación de información, entre otras cosas, lo cual significa hacer de la educación una inversión estratégica y prioritaria. De lo contrario se seguirá encontrando a su interior desigualdad no sólo en materia de riquezas, sino también y sobre todo, en cuanto a la cultura de derechos y la ciudadanía.
1 La alfabetización se considera como adquisición de habilidades de lectura, escritura y aritmética, lo cual constituye un nivel mínimo en términos del Derecho a la Educación.
Para conocer la situación de nuestro país con respecto a dicho tema se sugiere consultar el Atlas de Desigualdades Educativas en América Latina: “Analfabetismo y Adolescencia en América Latina” de 2012. http://www.siteal.iipe- oei.org/sites/default/files/perfil_mexico.pdf
2 Estos datos son referentes a bachillerato y profesional técnico del ciclo escolar 2010-2011. DGP/SEP. Sistema Nacional de Información Educativa.
3 INEE, La educación Media Superior en México, Informe 2010-2011, p. 50. http://www.inee.edu.mx/index.php/publicaciones/informes-institucionales/...
5 Se tomó como referencia esas edades ya que es el rango en el cual “en condiciones
normales” los jóvenes cursan la educación media superior.
6 Datos obtenidos por el OPSDH con información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).
Contacto: Sara Eny Curiel Ochoa / Subcoordinadora de Comunicación scuriel@incidesocial.org OF 55908754 / 55797413 Cel 0445537083893 Facebook: Observatorio Política Social y Derechos Humanos Twitter: @incide_social @opsdh
Folio: NEM 6/09
Información difundida por el Área de Comunicación y Visibilidad de Cencos

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