Discurso de José AlvarezIcaza MANERO al recibir el Premio Nacional de Derechos Humanos “DON SERGIO MENDEZ ARCEO”
Queridas amigas y amigos todos:
Aquí me tienen azorado, feliz e inexperto, agradeciendo que se les haya ocurrido a algunos excelentes amigos, otorgarme el IV Premio Nacional de Derechos Humanos “Don Sergio Méndez Arceo”. Azorado, porque siempre he considerado que si bien he procurado ser empeñoso en mi trabajo en CENCOS, estimo modestos nuestros limitados esfuerzos. Feliz, porque como dije cuando me notificaron el Premio: “Lo importante del Premio es que se llame Sergio Méndez Arceo”, con quien la Providencia me permitió tejer entrañables relaciones en momentos culminantes de mi vida. Y porque ni en mis mejores sueños se me ocurrió que tendría la enorme alegría de compartir un honor otorgado anteriormente a gente tan admirable en el mundo de los Derechos Humanos, como Don Samuel Ruiz García, Rosario Ibarra, Miguel Concha y Ofelia Medina. Y muy inexperto, porque como notarán de inmediato, no tengo experiencia en la recepción de premios y homenajes, pues la mayor parte de mi tiempo se me va en recibir ataques, calumnias y agresiones, de quienes no quieren que cambien las injustas condiciones de vida en que ahora se desenvuelve la existencia tan difícil de tantos millones y millones de gente.
Muchas gracias, primero que nadie a Dios, Padre, Hermano en Cristo y Amigo en el Espíritu Santo, que pese a mis notorias limitaciones me ha permitido incursionar entre los mejores hombres y mujeres de nuestro tiempo, los que consagran su vida a los Derechos Humanos y los que utilizan para fines tan nobles los portentosos recursos de la moderna comunicación social.






