La invasión de empresas militares privadas como parte de la privatización petrolera

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Difusión Cencos México D.F., 21 de julio de 2008

Boletín de prensa / Centro de Estudios en Seguridad Pública

El Centro de Estudios en Seguridad Pública denunció que las empresas militares privadas han desarrollado fuertes vínculos con la explotación de recursos naturales por compañías extranjeras. El riesgo, según el Centro, “es que una posible privatización energética en México le abra la puerta a empresas de mercenarios internacionales”.

Empresas como Blakwater, Global Risk, y KBR han sido beneficiadas por el gobierno norteamericano y constituyen, globalmente, la fuerza de élite que apoya la apropiación y resguardo de recursos petroleros; sea en beneficio de empresas como Repsol, Exxon, Mobil y Chevron, o bien el Pentágono las integra entre las fuerzas militares desplegadas en Irak.

Adolfo Miranda, presidente del Centro, acompañado de José Alfonso Suárez y Victoria Unzueta, consideraron que éstas son “las nuevas guardias blancas del negocio petrolero mundial y están por asentarse en México”.

Según su estudio, esas empresas entrenaron personal para la guerra separatista en Kosovo, tienen presencia en Afganistán, Arabia Saudita y protegen instalaciones para extraer petróleo del mar Caspio y transportarlo por ductos privados hacia Turquía, e incluso Blackwater tiene su propia base militar, una flota de veinte aviones y capacidad para desplegar veinte mil paramiliatares privados.

En México ese tipo de empresas ya incursionaron en Veracruz (Coleman Corporation) con operaciones de vigilancia para protección de infraestructura, han establecido bases de adiestramiento en el lado americano de la frontera (Blakwater) y recientemente se les ha vinculado (Global Risk) a la “capacitación” en torturas de la policía de León, Guanajuato

La industria petrolera mexicana ha sido resguardada, internamente, por militares en retiro o con licencia y tiene el amparo de la Ley de Seguridad Nacional al ser una industria estratégica nacional. Pero, ante la transferencia o apertura de algunas actividades a empresas privadas ¿Quién resguardará, entonces, las instalaciones y los intereses de las petroleras?

Según el Centro, existen dos tipos de riesgo. El primero consiste en que, como en el caso de Ecuador, el Ejército sea puesto directamente al servicio de las empresas petroleras, permitiendo el uso de sus instalaciones y su equipo, como estableció en esa república con el contrato número CO13.00009.2003 del que se benefició la empresa española REPSOL-YPF.

Los riesgos que implicaría la adopción de ese modelo para la soberanía nacional y para las fuerzas armadas son graves: extrainstitucionalidad, corrupción y paramilitarización de la única institución que resguarda al Estado Mexicano.

El segundo gran riesgo sería que las propias compañías petroleras privadas se provean de servicios de seguridad a través de empresas especializadas, principalmente estadounidenses, que son organizaciones paramilitares, con elementos con conocimientos en operaciones tácticas, técnicas de seguridad, aviación, que carecen de regulación legal y de compromiso con las garantías ciudadanas o con los derechos humanos.

El Centro señaló la posibilidad de que se formen empresas de seguridad, aprovechando la debilidad del control existente, y que en realidad sean parte del aglomerado de intereses mundiales. En este rubro destaca que México no forma parte de la Convención Internacional contra el reclutamiento, la utilización, la financiación y el entrenamiento de mercenarios, que estableció la ONU en 1989.

El Centro advirtió, que si las petroleras extranjeras consideran que el Estado mexicano resulta incapaz de garantizar la seguridad de sus instalaciones; no cabe la menor duda de que, en el caso de que la privatización avance, se recurrirá a los paramilitares.

Así, la vida institucional de nuestro país se vería fuertemente comprometida, pues el monopolio de la violencia ya no sería exclusivo del Estado, poniendo en riesgo a las corporaciones de seguridad nacional y pública, que se han construido a costa de mucho esfuerzo y vidas. De esa forma, concluyen, “no sólo perderemos nuestra soberanía económica, sino que entregaremos la seguridad nacional.”

Información difundida por el Área de Comunicación y Visibilidad de Cencos